Presentación de resultados y reflexión conjunta en la Jornada Interna de InnovaciONG

El pasado martes 2 de junio tuvo lugar la Jornada Interna del proyecto InnovaciONG en el CEPI Hispano-Ecuatoriano, gestionado por la Rueca Asociación. La Jornada reunió a más de 80 personas integrantes de las cuatro entidades que componen el clúster, para trabajar los resultados alcanzados, procesos realizados y propuestas de futuro de la alianza.

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La jornada comenzó con la presentación de la organización de la misma, por parte de Lorenzo Casellas de Grupo Tangente, equipo consultor que está facilitando todo el proceso de reflexión interna y cambio. En esta primera parte, miembros de las direcciones de las cuatro entidades explicaron el recorrido del proyecto hasta ahora, así como los objetivos y la filosofía de la alianza. Gema Gallardo, de Provivienda, Antonio Llorente, de La Rueca, Paz Casillas de Fundación Atenea y Gloria García de Realidades destacaron que origen del proyecto parte de la necesidad de pasar de ser reactivas a proactivas, ante las continuas crisis del sector. Coincidieron también en el siguiente paso de la alianza: consolidar los resultados y procesos conjuntos.

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Posteriormente, los asistentes se dividieron en tres grupos para trabajar por separado cada una de las acciones que componen InnovaciONG, rotando por cada una de los espacios preparados para ello. Tania Cantón de Asociación Realidades mostró los resultados alcanzados en el grupo de trabajo “Economía de Escala”, que se basaban en una puesta en común de proveedores y gastos que será el germen de una central de compras común. Jorge Camacho de La Rueca presentó un completo sistema de indicadores compartido por las cuatro entidades, así como la selección de stakeholders, para la comunicación de resultados de alcance y cambios en tres aspectos: Impacto de la Intervención, Implicación de la Sociedad e Incidencia Política. Las acciones “Base Social” y “Gestión del Conocimiento” se presentaron conjuntamente al estar ambas en proceso de finalización. En este grupo de trabajo, dinamizado por Daniel Domingo (Fundación Atenea) y por Irene González (Grupo Tangente) se trabajaron los factores de éxito que son determinantes para generar una base social consolidada de las entidades, así como un plan de formación compartido.

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En la tercera parte de la jornada, los integrantes se repartieron por entidades en cuatro grupos para trabajar tres cuestiones: aspectos positivos del proyecto, aspectos a mejorar y futuro de la alianza. En la puesta en común de los resultados de los cuatro grupos de trabajo surgieron algunas ideas comunes como lo positivo de la puesta en común de proyectos, ideas y modelos de intervención, la dificultad de implicar a todos los miembros de las entidades en el proceso de cambio y la necesidad de una comunicación fluida y de mitigar los miedos al cambio. Todos los grupos valoraron muy positivamente la alianza de cara al futuro, como una oportunidad de ampliar nuestro impacto y abarcar más espacios de intervención y colaboración.

La jornada finalizó con la intervención de Antonio Llorente de La Rueca, que destacó la función de agentes del cambio que radica en cada una de las personas que integra las cuatro entidades, así como la necesidad de implicación y motivación de todas para generar una mejor intervención y un mayor impacto en la sociedad.

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Una Central de compras común, que incorpora los valores e intereses compartidos así como las diferencias y la autonomía

Tras una primera fase de reflexión interna, hemos llegado al acuerdo de que la Central de Compras es un servicio común de adquisición y gestión de bienes y servicios, por tiempo indefinido, que tiene en cuenta los valores e intereses compartidos así como las diferencias y autonomía reconocidas entre ellas.

Surge como fruto del compromiso de colaboración adquirido por parte de las cuatro organizaciones que formamos parte de InnovaciONG y con el objetivo de: mejorar la selección de proveedores y prestadores de servicios según criterios previamente acordados, aumentar la capacidad de negociación, conseguir mejores servicios, con mayor calidad y mejores precios, mejorar la gestión tanto a nivel cuantitativo como a nivel cualitativo y poner en práctica experiencia nuevas de alianza.

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Desde Central de compras hemos elaborado una guía de criterios para la compra responsable en la que hemos definido los condicionantes de la compra, a partir de los cuales se ha podido seleccionar los productos/servicios que son demandas estables de las cuatro organizaciones.

Hemos elaborado una serie de criterios de valoración de proveedores que permiten seleccionar a aquellos que cumplen con los criterios establecidos por las entidades, de este mismo modo se han creado criterios de valoración sobre productos/servicios. Esto nos va a permitir alcanzar varios objetivos: conseguir mejores servicios, ser más coherentes como organizaciones y cumplir con unos criterios éticos.

Para la puesta en marcha contamos con un procedimiento general de compras que activamos con cada uno de los 12 productos/servicios seleccionados.

En la actualidad, nos encontramos ante la puesta en marcha de diferentes procedimientos. A través del sistema de evaluación podremos valorar si se ha mejorado la sostenibilidad económica de las cuatro organizaciones.

19-11-03

“Tenemos que vencer nuestras resistencias al cambio para generar innovación”

Ponencia marco de Marcos de Castro para la jornada de presentación del Proyecto InnovaciONG, para la gestión del cambio, el pasado 28 de octubre

Hoy se presenta una experiencia original que merece ser reflexionada desde las variables estratégicas que, a mi modo de ver, revelan su importancia. Cuatro entidades (La Rueca, Realidades, Atenea y Provivienda), que trabajan todas con grupos sociales amenazados de exclusión social y, en ello, abordan la prestación de servicios básicos que procuren paliar los efectos negativos de la exclusión afrontando campos de actuación plurales, desde la cultura hasta la vivienda, han decidido unir sus esfuerzos porque han visto que juntos tienen más fuerza para conseguir la eficacia de sus objetivos. Y lo plantean desde la óptica de la innovación para la gestión del cambio. Todos estos aspectos tienen importancia que merece ser resaltada.

Vivimos una etapa histórica donde el poder excluyente del sistema tiene una potencia incuestionablemente mayor que la fuerza de las organizaciones sociales para amortiguar las consecuencias perversas producidas por esa fuerza centrífuga del mercado, de la economía, incluso, de la política. Todas las organizaciones sociales, juntas, son aun pocas para neutralizar los efectos no deseados del sistema. Separadas tienen menos fuerza aun. La pobreza y la exclusión social crecen a mayor velocidad que las actuaciones que pretenden paliar sus efectos negativos. Los datos los tenéis en vuestras agendas de trabajo, no se trata de repetirlos, son sobradamente conocidos.

El brasileño, Leonard Boff, líder de la teología de la liberación, decía que el capitalismo triunfante no ha solucionado los problemas por los que surgió el socialismo y ha incrementado sus contradicciones, ya que hoy hay más pobres que nunca. Identificaba como indicadores en la construcción de la democracia la paralela realización de la equidad, la admisión del pluralismo y el cuidado ecológico de la naturaleza. Indicadores que, si no se dan, hay que sospechar que la democracia no es sólida. Y en ello estamos.

Se ha roto la equidad, si es que alguna vez existió. Esta ruptura está generando una brecha creciente entre ricos y pobres, ignorándose (cuando no enfrentándose) mutuamente estos dos grupos, y desata valores de insolidaridad. En el medio de estos dos grupos se sitúa una gran cantidad de población que siente la amenaza de la exclusión, de tal forma que se podría decir que el resultado del esquema social que nos ha tocado vivir es, entre otras cosas, provocador de exclusión.

Una consecuencia importante es la generación de grupos sociales que conviven con nosotros, en nuestras ciudades, en condiciones de precariedad provocando, cada vez en más casos, la pérdida de sus posibilidades de empleabilidad, lo que es más profundo que la pérdida del empleo. La globalización comporta, además, una cierta narcotización de nuestras conciencias, pues ya es habitual ver en todos los telediarios a emigrantes que se mueren en el mar, que se destrozan intentando cruzar las fronteras o ver situaciones de dolor colectivizado que, habitando junto a nosotros, parece que corresponden a otra sociedad. Como siempre, la abundancia de noticias elimina el umbral de sensibilidad pareciendo normal lo que es una tragedia. El Roto reflejaba en uno de sus chistes a un señor viendo un telediario que decía: “veo muerte y dolor y no me afecta ¿emitirán con anestesia?”

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Por el contrario, las organizaciones sociales nacen para paliar las consecuencias indeseadas que soportan quienes sufren la exclusión o sienten su amenaza. Esta es la razón última de todas nuestras organizaciones que tiene que ver con la acción social, sean de la figura jurídica que sean. Cada entidad actúa desde su ángulo de acción, pero sabiendo que la diversidad de aspectos, de actividades o de sectores sociales a los que hay que atender no debe oscurecer el objeto final por el que se trabaja, que es la construcción de una sociedad cohesionada, equitativa, donde todas las personas, sin excepción, tengan su espacio que les permita desarrollarse y crecer. Sabiendo que cuanto más eficaz se sea en la realización de las metas propuestas más coherente se es con el objeto social por el que se nace.

Pero este objeto social, con demasiada frecuencia, se desdibuja por prevalecer el interés de cada organización sobre el todo, restando eficacia en la acción. Y ello por varios motivos: porque el trabajo es demasiado duro y a cada uno le hace estar muy centrado en su terreno (se oye el grito de “bastante tengo con lo mío”), porque las tareas pueden aparentar distancias por el mero hecho de ser distintas o porque los personalismos funcionan y tiran de lo de cada uno como si ello fuera lo importante. De estas circunstancias nace una especie de contrafuerza que tiende a generar entre la entidades que trabajan en el Tercer Sector comportamientos aislados, desconexos y, en bastantes casos, competitivos (o aparentemente competitivos). Sin percibir que el efecto de esta contrafuerza conlleva elementos de inoperancia que van contra la necesaria eficacia que exige ese objeto social por el que se nace.

No sé si estos comportamientos son efecto de un sistema perfectamente cerrado en sí mismo, que empuja a la descohesión a quienes pretenden actuar como fuerza paliativa de sus consecuencias perversas; no sé si es una inercia de comportamientos aislados que hacen creer a quien los padece que solos son más importantes que acompañados; o las dos cosas juntas, u otras variables distintas, el caso es que cuanto más aisladas estén las entidades que desean una sociedad más cohesionada más eficacia se traslada al sistema en su fuerza centrífuga. Es decir, cuanto más desconexas están las entidades que actúan de contrapoder más potencia tiene la capacidad expulsora del sistema. Lo que, paradójicamente, hace a estas entidades más débiles e ineficaces en la acción que persiguen.

Bien, pues es ahí donde reside la importancia de la presentación que hoy se hace de esta experiencia llamada InnovaciONG, generadora de sinergias y economías de escala que potenciará la acción de cada entidad asociada y la de todas ellas juntas. Esta es, también, la valentía de las entidades que se asocian: La Rueca, Realidades, Fundación Atenea y Provivienda, que han sabido renunciar a protagonismos poniendo como valor la acción conjunta. Con ello hacen realidad esa bella frase que dice: “sabernos juntos nos hace fuertes”, pues el esfuerzo de InnovaciONG cree que “estamos a nada de serlo todo”, como se decía en una pancarta argentina.

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Han sabido romper la tendencia micro, donde cada uno cree ser importante en su pequeño territorio, para unirse en una plataforma donde entre todos se es más eficaz para la realización de los objetivos constituyentes de sus organizaciones. Es un elemento de generosidad que hay que valorar y que actúa contra motivaciones personalistas que intervienen en el duro trabajo cotidiano y despistan de la eficacia del trabajo por el que se comprometen y gastan energías. Enhorabuena por este esfuerzo sinérgico y por la generosidad prestada para ello.

Otro aspecto de esta unión que hoy se presenta es el compromiso por la innovación. Quiero detenerme un poco en este aspecto, pues se rodea, con demasiada frecuencia, de razonamientos resistentes al cambio, provocadores de una especie de incapacidad para cambiar. Lo que, de nuevo, opera contra el objeto inicial de cada entidad. Dificultad para el cambio frente a un sistema generador de exclusión constantemente cambiante. Es una nueva contradicción de nuestras organizaciones que merma su eficacia.

Suele ser fácil entender lo que significa la innovación cuando ésta se refiere a la tecnología. Pero no nos es tan fácil entenderlo desde la organización o desde la tarea. Estos aspectos me parecen tan importantes que merece pararse un momento en ello.

Innovar es asumir la necesidad de cambiar, de renovar acciones y mecanismos organizativos. Y si esto no lo sabemos hacer corremos el riesgo de quedarnos anquilosados defendiendo posiciones que, sin darnos cuenta, se van quedando atrasadas. Y, con ello, se deteriora la eficacia de las energías que dedicamos el trabajo.

Esta capacidad de cambio nace en la necesidad de identificar del problema. Saber identificar el problema obliga a estar siempre muy atentos a la realidad a la que deseamos atender, para no llevarnos por la inercia. Nuestras entidades trabajan ante un problema cambiante que exige una mirada cambiante. Es necesario identificar el problema. Esta aparente obviedad no lo es tanto en la práctica. Identificar el problema muchas veces supone valentía y honestidad para ver la realidad, o para dejar de verlo como habitualmente lo hacíamos, o para aceptar que lo que hacíamos ya no sirve. Lo que comporta saber despegarse de inercias para atender a los posibles aciertos o errores debidos a la percepción de la realidad por la que se trabaja. Sobre todo supone la capacidad para verlo, que no todas las personas quieren afrontar y que no todas las organizaciones lo permiten. Saber plantear problemas, como saber escucharlos, tiene su arte y su ciencia. Esta capacidad para ver se apoya en el desarrollo del sentido crítico. Criticar la acción que se realiza no siempre es fácil, menos asumirlo organizativamente. George Orwell decía que “ver lo que tenemos delante de nuestras narices requiere una lucha constante”.

Es mirar a la realidad desde lo que podría ser, o cómo debería ser, y no desde lo que es, que muchas veces, tan solo, nos convoca a quedarnos sometidos a lo que es, sin más expectativas de cambio. Ver las cosas desde lo que debería ser supone la actitud de movilizar las situaciones para que el proyecto se pueda realizar. Es romper la idea de que “esto es lo que hay” que convoca a cierto inmovilismo, simplemente porque puede ser de otra manera. Es acercarse a la realidad desde el modelo por el que luchamos, para identificar formas de mover o de cambiar esa realidad. Se trata de cuestionar lo que se hace y de actualizar la forma de mirar la realidad. Y esto no es fácil pues la inercia nos lleva a creer que lo que un día inventamos sigue siendo válido, sin darnos cuenta de que la realidad ya ha cambiado.

Sabemos que cambiar no es fácil.

Una vez realizado el proceso de identificación del problema, el paso siguiente, donde se desarrolla el proceso creativo, es la búsqueda de solución. Yo creo que este es el meollo del proceso, buscar y aportar soluciones al problema planteado. Se es creativo cuando se inventan formas de buscarle salida a la situación donde nos encontramos. Toda obra creativa es una solución nueva, original y eficaz. Es la búsqueda de esa solución lo que constituye el núcleo de la creatividad y de la innovación. Es la expresión evidente de que las resistencias al cambio se han superado, de que se ha asumido la crítica como valor y de que el cambio se impone como condición para la eficacia.

Pero no es fácil buscar soluciones. Esto requiere alguna habilidad especial que debemos saber trabajar personalmente. Los psicólogos que han estudiado el proceso creativo han identificado a esta habilidad como la capacidad de “evadirse del sistema conceptual previo”. Esto es muy importante, a mi manera de ver. Lo es tanto que, sin ello, pienso que, difícilmente, se podría dar el acto creativo, difícilmente se podría aportar una solución innovadora. Pues para crear hay que romper la inercia conceptual. Los que lo han estudiado ponen ejemplos de esta capacidad. Quiero explicarlo desde uno de esos ejemplos que, además de romper la monotonía del tema, nos aporta algún elemento lúdico. Sin duda será más expresivo que cualquier otra explicación. Se trata de un acertijo casi popular, utilizado a veces en las bromas de las tertulias. Se plantea el siguiente problema:

Dan llega a su casa una noche, después del trabajo, a la hora habitual. Abre la puerta y entra en el cuarto de estar. En el suelo yace muerto Charlie. Hay algo de agua en el suelo y se ven algunos trozos de cristal. En la habitación está Tom. Dan echa una rápida ojeada a la escena e inmediatamente comprende lo sucedido. ¿Cuál fue la causa de la muerte de Charlie?

Este ejemplo nos servirá para reflexionar sobre lo que pretendo decir, especialmente servirá para entender esa necesaria evasión del sistema conceptual previo. Se nos plantea un problema con muy escasos datos. Por eso es un problema cuya solución exige reflexión, imaginación y respuestas novedosas y eficaces, por tanto creativas. Si hubiera más datos no se darían todas esas exigencias a la respuesta. Incluso la respuesta la podría dar cualquiera y, casi seguro, esta repuesta no exigiría imaginación. Por tanto, la ausencia de datos para la búsqueda de la solución es la base para poder ejercer la capacidad creativa.

Este problema difícilmente lo podremos solucionar si nos movemos en lo que antes hemos llamado sistema conceptual previo. Es decir, para buscar una solución creativa debemos saber escapar del sistema de conceptos que se nos ha dado. Por eso podremos crear soluciones, porque rompemos las ataduras conceptuales y nos situamos en otro nivel donde lo que identifica el problema puede llegar a ser anecdótico. En el caso que se nos plantea, con dificultad entenderemos qué ha ocurrido si pensamos que los datos que nos da son relativos a personas. Es decir, si pensamos que Charlie y que Tom son personas, que es el esquema previo de conceptos, nos encerramos en un difícil callejón sin salida. En los experimentos realizados en grupos de trabajo donde se les pide a los participantes que solucionen este problema, el grupo tan solo sale de la dificultad para buscar soluciones cuando alguien plantea, posiblemente extenuado por sentirse en un aparente callejón sin salida, qué pasaría si Charlie y Tom no fueran personas. Entonces se provocan diversas respuestas. La única salida es que esos conceptos previos en que nos movemos no nos sirvan. Que Charlie y Tom no sean personas. A partir de esa ruptura conceptual ya todo será más fácil, incluso la solución aparecerá de pronto: simplemente es que Charlie es un pez y Tom un gato que, jugando, tiró la pecera al suelo, por lo que en el suelo había trozos de cristal, agua y Charlie, que estaba muerto, mientras que Tom estaba allí, en un rincón, asustado por lo que le pudiera pasar.

Muchos identifican este proceso creativo como un salto en el vacío por medio del cual nos encontramos con la respuesta, como un “insight” que puede ser traducido como revelación, intuición o iluminación. Para ello es preciso que las cosas se reestructuren de nuevo como una nueva gestalt, como un nuevo “todo”, en nuestro esquema conceptual; un nuevo “todo” global que re-explique la situación. Este salto exige superar bloqueos y romper inercias: lo que aporta alguna nueva dificultad pues la sociedad, su cultura y sus mecanismos de transmisión, tienden a normalizar comportamientos generando y premiando respuestas semejantes ante problemas semejantes. Por eso algunos psicólogos lo quieren asociar con un salto en el vacío.

Llegados a este nivel podríamos concluir que existen cuatro rasgos que facilitan el proceso creativo, sabiendo que es la capacidad de la persona, o su actitud, quien finalmente lo realiza. Estos rasgos son:

1. Que exista un problema a solucionar y que se sepa identificar, a pesar de la escasez de datos, y mirar desde un proyecto.

Creatividad significa identificar problemas, a pesar de que estos estén planteados con escasos datos. Es precisamente uno de los aspectos más relevantes de la acción de las organizaciones con fines sociales. Se mueven en un entorno adverso y han de abordar situaciones nada fáciles, consecuencias de actuaciones de un sistema generador de exclusión. En este campo, la identificación de los problemas a los que se han de aportar soluciones nuevas es imprescindible.

2. Evidentemente, ha de existir motivación para abordar el problema y una actitud positiva de superación de bloqueos y de movilizar la realidad para realizar el proyecto por el que se trabaja.

Es decir, hay que creer que la solución es posible. La motivación se supone en las entidades de acción social. Porque la tienen y creen que las cosas pueden cambiar están y trabajan en temas complejos, como es la exclusión social o la construcción de la cohesión social.

3. Se ha de romper el esquema conceptual previo, recomponiendo la inercia de explicar el problema desde el entorno tradicional y buscando un nuevo esquema mental que aporte soluciones nuevas.

Saltarse los límites del esquema conceptual previo es buscar nuevas posibilidades, rompiendo imaginativamente los límites aparentes. Sin lo cual no se podrá encontrar una solución correcta, salvo que se corra el riesgo de caer en la impotencia por la aparente falta de solución. Aquí sí es necesario tener esta condición clara. No se tratan de problemas copiables del mercado laboral o del entorno que los provoca, porque no lo son. La mecánica de provocar cauces de cohesión social es original y única. Por lo que la capacidad para sugerir respuestas también lo es.

Por ejemplo, personalmente no veo nada fácil si se abordan los problemas de la inserción en el mercado de trabajo, desde las políticas de empleo tradicionales. Precisamente porque muchas veces se ha abordado así se han despilfarro recursos, esfuerzos y, lo que es más, ilusiones. Cayendo, en más de una ocasión, en la conclusión de que se tratan problemas irresolubles. Si no se da un salto que rompa los esquemas conceptuales previos, que permitan imaginar soluciones distintas a las tradicionales, ciertamente el problema de la exclusión social tiene muchas posibilidades de ser irresoluble.

Este es un error muy típico de ciertas administraciones públicas, de la patronal y, especialmente grave, de algunos sindicatos, que quieren pensar que el esquema de relaciones laborales, válido para las personas insertadas en el mercado de trabajo, es también válido para las que han perdido su empleabilidad, sin percibir que urge más un tratamiento pedagógico que laboral. Hablo de personas insertas en zonas de la exclusión social, que la han sufrido y soportado y que, para vencerlo, necesitan de soluciones creativas porque las que les da el sistema son las que han producido su exclusión. Aquí sirve la frase atribuida a Einstein: “Si quieres conseguir resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo”.

4. Que estas respuestas sean eficaces y respondan satisfactoriamente el problema planteado.

Evidentemente, y dada la gravedad de determinados problemas sociales, las respuestas que se aporten han de ser útiles, además de necesariamente originales, pues las posibilidades de experimentar se han agotado para este tipo de personas y, algunos, ya no pueden soportar más que salidas eficaces a su situación, sin más experimentos.

La solidaridad social es un valor incuestionable a recuperar en una cultura dominante que también la pretende excluir. En este esquema socio-económico es donde las organizaciones sociales se mueven y han de dar respuestas creativas, imaginativas y eficaces. Precisamente porque pretenden remar en contra de la corriente, porque quieren contrarrestar los efectos nocivos, consecuencia de la exclusión de nuestro sistema económico. De ahí adquiere mayor importancia la necesidad de salirse del esquema previo conceptual pues es preciso diseñar soluciones creativas nuevas.

Y este es otro valor de la experiencia que hoy se presenta, valor que creo necesario reforzar y señalar: la valentía de reinventar el propio trabajo, sin apegarse a soluciones que sirvieron ayer pero que hoy quedaron obsoletas. Romper las resistencias al cambio que todos llevamos en nuestro interior, especialmente las organizaciones, es, sin duda, una valentía imprescindible para reforzar la eficacia de las acciones que se programan con el fin de neutralizar efectos negativos de un sistema cambiante en sus mecanismos excluyentes, que no sabe de personas, que sobrepasa muchas veces la capacidad de decisión de los gobiernos y que tan solo tiene en su horizonte el éxito individual, siempre medido en forma de rentabilidad, si puede ser a corto plazo mejor.

Estas organizaciones se enfrentan con difíciles problemas a los que hay que dar respuesta, pero esas respuestas no son aprendidas en ninguna universidad ni en ningún aula de enseñanza. La experiencia se queda corta para abordar la complejidad de situaciones permanentemente nuevas. No hay comportamientos mecánicos, ni se puede esperar que los mecanismos del sistema que provoca estos problemas reaccionen para su solución.

En este sentido, creo que es preciso hacer un canto a la capacidad creativa de las organizaciones con fines sociales y del llamado “tercer sector” en general. Porque su acción se está revelando como propietaria de una fuerza creadora, imaginativa y eficaz. Hasta el punto de que la gobernabilidad de la sociedad actual pasa necesariamente por la implicación de la sociedad civil organizada, de la que estas organizaciones forman parte sustancial. Pasa por su activa colaboración en la construcción de la cohesión social y, especialmente, su incuestionable aportación de soluciones únicas que, si no existieran estas organizaciones sociales, no habría plataformas alternativas que imaginen soluciones a los problemas planteados.

El Comité Económico y Social de la Unión Europea definió a la “sociedad civil organizada” como “el conjunto de todas las estructuras organizativas cuyos miembros prestan servicio al interés general por medio de un procedimiento democrático basado en el discurso y en el consenso y sirven como mediadores entre las autoridades públicas y los ciudadanos”. Entiende a las organizaciones que componen la sociedad civil como un lugar de aprendizaje colectivo que aportan a las sociedades complejas la posibilidad de ser gobernadas ya que “solo mediante la participación activa de los ciudadanos se pueden resolver los problemas” (Dictamen del CES, Bruselas, 22 de septiembre de 1999, sobre “El papel y la contribución de la sociedad civil organizada en la construcción europea”).

La Comisión Europea elaboró una comunicación sobre el papel de las asociaciones y fundaciones en Europa, en el año 1996, donde hacía suya la propuesta de construir, “a medio plazo, un sólido diálogo civil a nivel europeo, que ocupe su lugar junto al diálogo sobre políticas con las autoridades nacionales y al diálogo social con los interlocutores sociales”, reconociendo, con ello, la importancia de incorporar este tipo de organizaciones a la construcción de una sociedad más equilibrada y equitativa. Esto se planteó hace ya 18 años, pero el diálogo civil nunca pudo tener la fuerza del conocido como “dialogo social”, protagonizado por sindicatos y patronal. Quizá porque la resistencia al cambio de sus protagonistas les impidió ver nuevas oportunidades para construir una sociedad incluyente.

Pero no solo en las mesas de diálogo es donde se construye la sociedad. Estas mesas son, ciertamente, son imprescindibles. También es en el trabajo, en el territorio, inmerso en los problemas, cuyas soluciones han de planificar las mesas del diálogo, pero sobre los que alguien ha de trabajar y, lo que es indispensable, ha de saber crear soluciones que vayan por delante de lo que posteriormente se regulará. Porque siempre es más lento el proceso de normalización y existen problemas cuya respuesta no puede esperar.

Quiero terminar con una cita del poeta portugués Fernando Pessoa referida a la necesidad de cambiar:

“llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos”

En el sueño, en la esperanza, en la construcción del futuro se encuentran las organizaciones con fines sociales, con toda su fuerza creativa para buscar soluciones originales, nuevas y eficaces que puedan conseguir ese otro mundo que es posible y, cada vez, más necesario. El empeño de La Rueca, de Realidades, de Atenea y de Provivienda creando InnovaciONG es un hito a felicitar en este sueño creativo.

Muchas Gracias

“Si caminas solo, llegarás más rápido; Si caminas acompañado, llegarás más lejos”

Intervención de Gema Gallardo (Provivienda) para la recepción y bienvenida a la jornada de presentación del Proyecto InnovaciONG, para la gestión del cambio, el pasado 28 de octubre

Hoy no sólo os presentamos el proyecto InnovaciONG, os presentamos la alianza de cuatro entidades resultado de una historia de encuentro, de intereses comunes, de afinidades y de trabajo conjunto. La Asociación Realidades, la Asociación La Rueca, la Fundación Atenea y la Asociación Provivienda venimos colaborando en diferentes espacios y ámbitos desde hace muchos años, con sintonía y coincidencias en formas de entender entre otras, la intervención y el cambio social, el tercer sector de acción social y la incidencia política.

No hay nada como un sueño para crear el futuro…

Y empezamos a soñar que otras formas de hacer con otros era posible…así que seguimos caminando juntos pero en esta ocasión construyendo una idea común: la creación de una plataforma de gestión organizativa que tuviese como objetivo impulsar cambios internos y externos en la manera de proceder de nuestras entidades, logrando así una intervención social más eficaz y eficiente, y con ella, la mejora de la vida de las personas.

Queríamos idear nuevas formas de proceder como entidades y como sector, que nos ayudasen a realizar nuestra misión y compartirlos con otros agentes, socializando nuestra práctica. Para poder hacer esta transición a nuevas formas de actuar, estamos convencidos de que el punto de partida es la confianza entre nosotros y, por supuesto, la colaboración como eje que vertebra esta alianza a través de la práctica cotidiana. De esta manera, a principios de 2011 decidimos crear un clúster de innovación, conformado por las cuatro entidades con los siguientes objetivos:

  • iO: incentivar el debate sobre cómo mejorar la vida de las personas.
  • iO: crear sinergias entre entidades que conduzcan a intervenciones de mayor calidad.
  • iO: trabajar desde los elementos unitarios.
  • iO: concentrar la ayuda mutua, compartir recursos e idear formas de reducir los costes estructurales.
  • iO: desplegar estas nuevas formas de proceder internamente en las organizaciones, para mejorar la operativa de gestión.
  • iO: reflexionar sobre la situación de precarización del Tercer Sector de Acción Social.

Desde el inicio, hemos contando con la inestimable colaboración de Marcos de Castro, quien desinteresadamente y por su compromiso social, viene aportándonos, además de su cariño y afecto, visión, confianza en que los cambios son posibles y su enorme conocimiento sobre la Economía Social. Gracias Marcos.

El apoyo del Mecanismo Financiero del Espacio Económico Europeo al proyecto que hoy os presentamos InnovaciONG, nos ha facilitado realizar nuestra idea conjunta de manera más rápida y con más medios y nos permitirá disponer de las estructuras necesarias para que la colaboración efectiva entre nuestras cuatro entidades sea una forma de organizarnos y de intervenir.

Gracias a esta colaboración, se han sumado a nuestra alianza las cooperativas sociales que nos están ayudando a concretar las cuatro líneas que vertebran este proyecto.Agradecemos enormemente a la Cooperativa Andaira (Fernando, Ariadna, Rosa y Nuria), Consultoría Social y Educativa (Lars, Fernando) y Tangente (Lorenzo) que compartan con nosotros su buen saber hacer y su gran conocimiento.

¿Cómo hemos unido el Clúster que venía funcionando desde 2011 a la operativa del proyecto InnovaciONG?

Las personas que conforman el clúster, (la dirección de las cuatro entidades y Marcos de Castro como colaborador-asesor) asumen la dirección estratégica del proyecto y supervisan la sinergia entre las cuatro acciones. Además se realizan reuniones de los coordinadores de los cuatro grupos de trabajo y de los consultores, y las propias de los cuatro comités de trabajo temáticos, formados por un profesional de cada entidad y conducido por los asesores.

¿Y por qué innovación?

Cuando los entornos en los que nos hemos movido en los últimos años cambian, parece que la alternativa es la creatividad o la desaparición. Se impone la sensación de que es urgente moverse, pero ¿tenemos que despedirnos de lo conocido para avanzar hacia otros lugares?

En la actualidad, aumenta la desigualdad social y las situaciones de pobreza y exclusión (según el último informe de EAPN Madrid, en nuestra comunidad y para el año 2012: 1.300.000 personas el 20,4% de nuestra población según la mediana nacional y 26,3% si tenemos en cuenta la mediana autónomica 1.678.000 personas, los menores de 16 años en riesgo de pobreza suponen ya el 28,5 %). Se impone la idea de que la manera responsable de utilizar los recursos públicos es para acciones directas y de cobertura de necesidades básicas. Nos preocupa que se pueda abandonar la promoción social y el acompañamiento como eje central de la política pública. Y nos preocupa que nos olvidemos que el soporte estructural es necesario para la calidad de nuestras intervenciones y de nuestras organizaciones.

Que nuestras entidades sociales hayan podido crecer en estos últimos años nos ha permitido avanzar en análisis, investigación, respuestas a problemáticas nuevas o no resueltas, mejora en el impacto de nuestras intervenciones, evaluaciones, calidad… un largo proceso de innovación que tiene su fruto directo en la mejora de la calidad de vida de las personas, grupos y comunidades a las que atendemos

La innovación social debe crear valor y hacernos avanzar en la misión de nuestras organizaciones. Pero no todas las ideas nuevas servirán por el sólo hecho de ser nuevas. La coherencia con los valores que defendemos y representamos debe seguir siendo más que nunca, compañera en este inspirador viaje. La innovación no es simplemente la irrupción de lo nuevo. No ha de reducirse a procurar algo, sino que ha de lograr que sea de otra manera.

La innovación social es a la par un modo de ofrecer respuestas diferentes a situaciones emergentes, pero también otra forma de preguntar y de cuestionar, la capacidad de abrir posibilidades y de crear realidades diversas. Por eso, uno de nuestros ejes es la Gestión del conocimiento.

La innovación social implica la capacidad de ofrecer otros modos de abordar las cuestiones, ofrecer otras posibilidades mejores, más ajustadas y más justas. Por eso otro de nuestros ejes es la economía de escala (para hacer un uso más eficiente de nuestros recursos) y la medición de resultados (para evaluar nuestra capacidad transformadora).

La innovación social también convive con los valores, con la idea de la permanencia. En nuestra sociedad se impone la inmediatez, la rapidez en la sustitución. La visión de que algo solo tiene sentido en virtud de su utilidad o eficacia, somete los valores al de la inmediata rentabilidad productiva.  Por eso, otro de nuestros ejes será la Base Social.

Hoy más que nunca, son necesarias las redes de colaboración, de intercambio de información y conocimiento. Porque en definitiva…

Si caminas solo, llegarás más rápido; Si caminas acompañado, llegarás más lejos.